CABA. El boxeo de Presidente Perón vivió una noche de gloria. El sábado 7 de noviembre, Nahuel “El Ablandador” Espíndola se consagró campeón argentino de peso ligero tras derrotar por decisión unánime al mendocino Alfredo “Coki” Soto, en una pelea disputada en el Casino Buenos Aires, ubicado en Puerto Madero, ante una importante presencia de seguidores, entre ellos numerosos vecinos de Guernica que viajaron especialmente para acompañar al joven deportista.
El desafío no era menor. Frente al representante de River Plate se encontraba Soto, campeón sudamericano de la categoría y un experimentado pugilista mendocino que suma 19 victorias y una derrota en su trayectoria profesional. Un rival de jerarquía que representaba una prueba exigente para las aspiraciones del boxeador guerniquense.
La contienda, pactada a diez rounds, mostró a un Espíndola decidido a quedarse con el cinturón nacional. Desde los primeros asaltos logró imponer sus condiciones, manejando el ritmo del combate y mostrando superioridad durante nueve de los diez capítulos. Su actuación le permitió establecer una diferencia que terminaría siendo determinante a la hora de conocerse las tarjetas.
Sin embargo, el último round tuvo un episodio que generó incertidumbre entre los presentes. Espíndola sufrió una caída cuando ambos boxeadores protagonizaban un intercambio, pero el árbitro observó que Soto había pisado al representante de Guernica, provocando su desequilibrio. Por ese motivo, la caída no fue contabilizada y el combate continuó hasta completar los diez asaltos reglamentarios.
Una vez finalizada la pelea, llegó el momento de conocer la decisión de los jueces. Los tres integrantes del jurado coincidieron en otorgarle el triunfo a Nahuel Espíndola, que de esta manera conquistó el título argentino de peso ligero y extendió su invicto a 15 presentaciones profesionales.
La victoria tuvo un significado especial para el deporte de Presidente Perón. Una numerosa cantidad de guerniquenses se hizo presente en Puerto Madero para alentar a su representante, acompañándolo en uno de los momentos más importantes de su carrera.
Tras su consagración, Espíndola brindó declaraciones a un medio deportivo, donde comenzó agradeciendo a Dios por esta nueva conquista. También resaltó la importancia de que sobre el cuadrilátero se enfrenten los mejores exponentes de cada categoría, entendiendo que este tipo de desafíos contribuyen al crecimiento y a la proyección de los boxeadores.
El flamante campeón argentino tampoco se olvidó de quienes forman parte de su vida cotidiana y deportiva. Dedicó palabras de agradecimiento a sus entrenadores, a sus hijas y a toda la gente de Guernica que continúa acompañándolo en cada una de sus presentaciones.
Pero el objetivo de “El Ablandador” no termina con la obtención del cinturón nacional. Con su condición de invicto y el título argentino en su poder, Espíndola espera ahora una oportunidad para competir a nivel internacional, siguiendo el camino de otros representantes del boxeo nacional, como Chávez, a quien mencionó como referencia por su proyección fuera del país.
Su aspiración es continuar creciendo dentro del profesionalismo, medirse con rivales de mayor exigencia y lograr que su nombre comience a instalarse en el competitivo escenario del boxeo internacional.
Para Guernica, la consagración representa también un motivo de orgullo. Espíndola continúa demostrando que el esfuerzo, la preparación y la perseverancia pueden abrir las puertas a importantes logros deportivos.
Nahuel “El Ablandador” Espíndola ya es campeón argentino de peso ligero. Mantiene un invicto de 15 peleas y, con el respaldo de su gente, comienza a mirar hacia nuevos horizontes.
OMAR HERNÁNDEZ - ENFOQUE DE NOTICIAS












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